Cameron Highlands

Si quieres desprenderte del calor, la humedad y el hecho de estar pegajoso durante unos días, Cameron Highlands es tu sitio. Se trata de una zona en el corazón de Malasia (parte peninsular), que une la selva con plantaciones de té y picos de hasta 2000 metros de altura. Las opciones donde alojarse la conforman tres pueblos: Bringchang, Ringlet y Tanah Rata.

Nosotros escogimos este último. De Kuala Lumpur a Tanah Rata tomamos un autocar que se demoró 4 horas, llevándonos del asfalto al verde de los valles y montes. Al bajar del vehículo comprobamos que, efectivamente, aquí el clima era diferente. Un aire más fresco nos daba la bienvenida, ofreciéndonos una tregua a semejante sofoco continuo.

tanah rataNos encaminamos a dejar las cosas en el hostel y a descubrir un poco de Tanah Rata antes de la cena. Se trata de un pueblo pequeño, basta con poco más de 20 minutos para recorrerlo de cabo a rabo, con sus comercios chinos, hindúes y malayos a base de colmados, puestecitos callejeros de comida, restaurantes humildes pero realmente ricos, una frutería, un par de cafeterías, agencias de viajes, una terminal de autobuses y… creo que no nos dejamos nada más.

Lo realmente interesante en Tanah Rata es hacer caminatas (hay 14 posibles rutas), adentrándote en las montañas, cruzando puentes, divisando cascadas, caminando entre plantaciones de té y llegando a alguno de los picos que la rodean. Eso sí, no es tarea fácil conseguir un mapa donde estén señalizados. En el hostel donde nos quedábamos había colgados en la pared mapas con todas las posibles rutas. Entenderlos nos tomó lo nuestro, los dibujos son un poco confusos y eso es debido a que en las calles de Tanah Rata no hay ninguna señal de por dónde empezar la caminata. Por lo que, la primera tarea es saber por qué calle tienes que salir del pueblo para adentrarte en los bosques. Una vez conseguido esto, el resto es bastante fácil, solo hay que seguir los senderos y en estos sí que suele haber alguna señal. De todas formas os recomendamos no hacer solos las caminatas.

En nuestra primera jornada hicimos el trekking 10. Se trató de un recorrido de una hora de ascenso, hasta el pico Gunung Jasar, a 1660 metros. El inicio del camino nos pareció bastante empinado, pero de lo más bonito. Realmente estás como en una pequeña selva. Es una caminata asequible para todos los niveles. Si no estás muy entrenado, simplemente hay que tomárselo con calma y no querer ascender muy rápido. Cuando llegamos a la cima, nos encontramos con un chico italiano y una chica francesa. En seguida entablamos conversación y descubrimos que él, Franco, llevaba casi dos años viajando por el mundo. Ella, Chloé, llevaba medio año ya por el mundo, y le quedaba otro medio para dar todo el giro.

Esa misma noche quedamos para cenar con ellos en un restaurante llamado Barracks cafe y así nos contamos todas las aventuras que llevábamos a cuestas cada uno de nosotros. Cruzarte con otros viajeros hace que tus horizontes se abran, porque de repente tus sueños se mezclan con los de otras personas; tus recomendaciones, tus expectativas, tus precauciones, tus intereses, tus intrigas, tus experiencias… se ponen sobre la mesa y cada uno va dejando y poniendo esas vivencias que son como regalos para dar y tomar.

javi y franco estirando cuerdaLa mañana siguiente la empezamos con Franco y una pareja de Manchester, para hacer juntos la caminata número 8. Lo primero que encontramos fue la cascada Robinson. Nada muy espectacular a priori. Seguimos caminando y pronto el camino se convirtió en algo precioso: caminábamos sobre raíces, a penas se veía el sol de la espesura y la longitud de los árboles, había lianas que colgaban a nuestro paso… El ascenso duró unas 3 horas, a paso tranquilo, sin ser ansiosos en la subida, disfrutando de lo que nos rodeaba y de la buena conversación con Franco. La cima no nos regaló unas maravillosas vistas, pero nosotros ya estábamos contentos: el camino había merecido mucho la pena. La bajada la hicimos como cabras, saltando entre piedras, raíces, árboles, matorrales… por la vía 7. Debíamos regresar a tiempo a Tanah Rata para recoger nuestras mochilas, comer algo y tomar el bus a las 2:30 del mediodía.

Viéndolo con perspectiva, nos hubiésemos quedado uno o un par de días más en Tanah Rata. A quienes les guste caminar, es un lugar excelente para hacer trekkings durante unos cuantos días.

cascadas robinsonPara los poco aventureros, tenéis otras opciones para hacer excursiones por la zona. Tanah Rata está lleno de pequeñas agencias donde te ofrecen tours de medio día o un día entero por los alrededores para visitar los campos de té, de fresas, divisar el amanecer desde el pico de alguna montaña, hacer pequeñas caminatas… Nosotros lo descartamos porque nos pareció muy turístico, y no solemos viajar contratando paquetes, a menos que sea imprescindible y/u obligatorio hacerlo por dificultoso o peligroso.

Otra cosa que descubrimos es que desde Tanah Rata puedes llegar hasta Taman Negara. Se trata del bosque tropical más antiguo del mundo, con más de 130 millones de años. Nosotros lo descartamos por el precio de ida, vuelta, el coste de la entrada, el alojamiento, y porque se desviaba de nuestra ruta. Chloé nos contó que ella había estado y que le había parecido interesante, sin embargo, no más que la zona de Cameron Highlands, así que ahí os dejamos el tip.

Una super recomendación que nos dio Chloé y que queremos compartir con vosotros: una aplicación para móvil que se llama Maps me. Te descargas el mapa en el móvil y te localiza allá donde estés sin necesidad de tener wifi, imposible perderse en cualquier parte del mundo. Es muy precisa, y realmente puede ayudarte a saber encontrar lo que necesitas o dónde estás, incluso en plena montaña.

Y por último, los 3 restaurantes que más nos gustaron en Tanah Rata:

Barracks Cafe: por la noche tiene mucho encanto, os recomendamos pedir el panecillo relleno “bread bowl” de pollo, ternera, cerdo o vegetales
Fruit Delight: ideal para bandejas de fruta fresca y zumos naturales recién exprimidos. También preparan comidas y cenas
Restoran Kumar: restaurante hindú, comida muy buena y barata

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3 Comments

  • Reply Ana 21 marzo, 2016 at 20:28

    Chicos vosotros sí que nos dais para dar y tomar… ya me ahogo con vuestra ascensión pero también siento el fresco y el olor de esa selva tan bien plasmada. De esas descripciones tan sentidas y asumidas… maravillas a través de vuestras palabras y vuestros ojos. Mil gracias a mis dos amores.

  • Reply Helena 21 marzo, 2016 at 20:50

    Lo relatáis súper bien, así cualquiera que desee hacer esa ruta ya tiene vuestra experiencias para poder seguir. ,! Felicidades!

  • Reply Alex 3 abril, 2016 at 21:15

    Caminante no hay camino, se hace camino al andar.

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