Galle y Hikkaduwa

Un lugar para perderse, enamorarse, inspirarse… un lugar donde parece que el tiempo se ha parado, y solo el vaivén del mar al otro lado de las altas murallas que envuelven parte de Galle siga su curso en cada oleada.

Así nos sentimos en Galle, como si su magia nos envolviese entre sus callecitas empedradas, entre la elegancia de fachadas blancas y porticones de madera, de patios interiores adornados con sillas de mimbre y fuentes, de galerías de arte tras puertas pintadas con colores infinitos…

fuerte de GalleGalle es un lugar para quedarte y enamorarte de ella día tras día, mientras los conductores de tuk tuk te saludan desde la esquina donde aguardan siempre a que un turista contrate sus servicios, aunque es complicado en un lugar donde las distancias son muy cortas. Una ciudad donde pasearte por encima de su fortificación invadida por el verde del musgo y llegar hasta su blanco faro, que guarda receloso una de las calas de agua cristalina más discreta y local que hemos visto en todo el país.

Galle es un rincón del mundo donde sentarte en uno de sus elegantes cafés o restaurantes a mirar la vida pasar, a escribir una postal como si nos hubiésemos trasladado 20 años atrás, o donde enviar un email -aprovechado que el wifi es de lo mejor de todo Sri Lanka-, diciendo a familia y amigos que no te esperen, que te quedas allí una temporada.

alba en galleAcabamos nuestro viaje en esta ciudad colonial porque nos enamoramos de su esencia, de su aire, de su luz, de su vida, de sus atardeceres, del mar que la envuelve, de las personas que nos acogieron…

Fuera de las murallas, Galle es caótica como muchos otros lugares de Sri Lanka; caótica en los andares de sus gentes, en los pescadores que lanzan redes a la mar, en sus mercados llenos de griterío, en sus puestecitos callejeros donde venden comida todo el día, en su tráfico intenso… es el sabor de la vida ceilanesa.

Galle es la mezcla de la elegancia dentro de la fortificación y el algarabío en su exterior.

Playa de Hikkaduwa

De camino a Colombo, a unos 20 kilómetros de Galle, se encuentra la población costera de Hikkaduwa, muy conocida por surfistas y buceadores. Hicimos un alto en el camino, y aprovechamos una mañana entera para hacer snorkel en la barrera de coral de Hikkaduwa. Tuvimos la gran suerte de descubrir una tortuga preciosa de un metro de longitud, nadar con ella un buen rato y observar sus movimientos como si quisiéramos retenerlos en nuestra mente con detalle durante años. Hikkaduwa se extiende en largas playas de arena blanca, aguas cristalinas y palmeras que la adornan en todo su recorrido. Fue el punto clave donde los hippies de Goa emigraron a principios de los años 70, y aun a día de hoy guarda algo de ese aire bohemio mezclado con ambiente mochilero.

Os dejamos algunas recomendaciones de dónde comer y dormir en Galle:

  • Dónde comer:
  1. Pedlar’s Inn Café (en una de las calles principales de Galle, Pedlar Street, su interior es precioso, aunque romántico tanto dentro como fuera. Comida internacional, pescado fresco. Muy rico y servicio muy atento)
  2. A minute by Tuk Tuk (ubicado en el Dutch Hospital shopping complex, justo delante del mar y de la fortificación. Este edificio fue anteriormente un hospital, y justo hace un año abrió sus puertas como centro que acoge restaurantes, cafeterías y galerías de arte)
  3. Spoon’s (también en la calle Pedlar, es un local muy pequeñito, cuenta con 3 mesas dentro y 3 fuera en la calle. Cocina local-fusión y platos abundantes)
  • Dónde dormir:tienda Koccoriko de Galle
  1. Loving Nest (en la calle Pedlar, n.66. Es una casita donde en la planta baja está la tienda Koccoriko, y justo encima este pequeño apartamento lleno de color, frases lindas y amor. Lo regenta una chica italiana muy acogedora). Nos costó 4500 rupias la noche -27 dólares.
  2. Shoba Travellers Tree Home Stay (en la calle Pedlar, n.67. Es una casa de huéspedes con varias habitaciones y un patio central muy agradable para desayunar, leer, escribir, charlar…). Los precios son variables en función de la habitación en la que te alojes.
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3 Comments

  • Reply Helena 10 marzo, 2016 at 18:55

    Lo describís con tanto detalle que me parece estar oyendo el vaivén de las olas y oliendo las flores, el musgo….

  • Reply Alex 13 marzo, 2016 at 00:26

    Es tal y como lo contáis!!! A mi también me gusto mucho ese pueblecito en el sur de Sri Lanka. Seguid disfrutando!!!

  • Reply Ana 4 junio, 2016 at 23:08

    Releyendo vuestro escritos y mirando esas magníficas fotografias disfruto un sinfín.

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