Kuching

Los días en la Malasia peninsular llegaban a su fin. A pesar de que íbamos a seguir en el mismo país, tan solo la idea de pisar Borneo, la tercera isla más grande del mundo (precedida por Groenlandia y Nueva Guinea) hacía que nuestro entusiasmo fuese enorme.

Borneo está dividida en tres países: Malasia, Brunéi e Indonesia. Dentro de Malasia, hay dos regiones: Sarawak (al noroeste) y Sabah (al noreste). 

Nosotros volamos de Kuala Lumpur a Kuching, la ciudad más importante de la región de Sarawak. Desde el aeropuerto de Kuching al centro de la ciudad se puede coger un taxi (26 ringgits, unos 6 euros) o bien caminar 2 kilómetros hasta la estación de autobuses Kuching Sentral. Y allí coger un autobús que te lleve al centro de Kuching (dejándote en Jalan Masjid, cerca del mercado local).

La primera impresión que tuvimos de Kuching fue de poco segura, quizás porque leímos en el hotel toda una serie de precauciones que tomar un poco alarmantes, o simplemente porque era de noche y las primeras personas con quienes nos cruzamos no tenían una mirada amigable. Sin embargo, bastó pasear unos minutos para que la incertidumbre se disipara al ver que la vida en la ciudad transcurría tranquila. Así como para descubrir que Kuching está llena de estatuas de gatos, y es que su propio nombre significa “ciudad de gatos”. 

Poco a poco pasaban los días e íbamos sucumbiendo al encanto oculto que guarda Kuching. De lo que iba a ser un breve alto en el camino, acabamos quedándonos una semana entre Kuching y sus parques naturales.

Puede que fuesen las aguas del río que cruza la ciudad, con sus barquitos tipo taxi que te cruzan de una orilla a otra, con una luz que rasga el cielo al atardecer y pinta el agua de colores encendidos. Puede que fuesen las familias que pasean por el Waterfront, una de sus actividades preferidas, mientras los jóvenes tocan y cantan versiones inglesas cuando cae la noche (les encanta cantar, pero con todo nuestro respeto -y alguna risita que se nos escapó-, lo hacen fatal). Puede que fuesen las tiendecitas donde venden cestos de mimbre y algunos souvenirs, y donde sus dependientes no salen en tu búsqueda para que compres algo. Tú eres, simplemente, alguien más, no un turista a quien atosigar. Puede que fuesen las sonrisas que nos regalaron acompañadas de un “welcome to Kuching” (bienvenidos a Kuching), muchas de las personas con quienes nos cruzábamos por la calle. Puede que fuese el descubrimiento de que Kuching es un lugar donde se come de maravilla y a precios muy amigables. La oferta gastronómica es amplia, con restaurantes vietnamitas, chinos, malayos, hindúes, japoneses, occidentales, marisquerías… hasta mercados locales (tomábamos sopas, pollo con arroz, tempeh frito… por menos de 1€ el plato) y food courts callejeros.

Top Spot Food Court KuchingNosotros nos volvimos unos verdaderos fans del Top Spot Food Court. En el tejado de un parking pegado a un centro comercial, han instalado casetas donde sirven pescado y marisco fresco. El bullicio es todo un espectáculo digno de ver: todo alrededor está concurrido de puestecitos que muestran orgullosos su mercancía más fresca. En el centro, decenas de mesas redondas acogen a familias enteras y numerosos grupos de gente local (presenciamos varios cumpleaños celebrados allí). Lo primero es conseguir una mesa (donde te asignan un número) y luego acercarse a uno de los puestecitos a escoger la comida, como si estuvieses en el mercado, con la suerte de que te lo cocinan al momento. Unos minutos después llega tu pedido y la mesa se llena de pescado a la brasa sobre una hoja de platanero, almejas con salsa lemongrass y soja, calamares fritos, sopas de gambas, cuencos de arroz… Realmente toda una delicia y el algarabío de gentes arriba y abajo, las bandejas repletas de manjares y el precio tan asequible, lo hizo nuestro lugar favorito para las cenas en Kuching.

The Granary KuchingLas noches las solíamos acabar paseando por el Waterfront o tomando una cerveza en alguno de los locales acogedores que encontramos entre las calles del centro. Entre nuestros favoritos destacamos The Granary, con música en directo los fines de semana.

Pronto descubrimos que Kuching es una base excelente para explorar la zona, y por tu cuenta, sin necesidad de contratar tours ni transporte privado (cosa que sí sucede en el norte, en la región de Sabah, de la que os contaremos más adelante). Hay muchos autobuses locales que te llevan a los parques naturales, donde puedes pasar todo el día e incluso dormir dentro. Nosotros visitamos tres de ellos: Semenggoh, Kubah y Bako.

En nuestro siguiente post os daremos detalles de estos parques naturales de Sarawak.

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1 Comment

  • Reply Ana 4 junio, 2016 at 23:12

    Oh mi hermosa pensadora.

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