Malaca

“Y qué bonito es Malaca”, y “no os perdáis Malaca”, y “Malaca es un imprescindible en Malasia”, “Malaca es el lugar favorito de malayos y singapurenses para pasar el fin de semana.”…

Pues bien, a veces aquello que parece tan bonito a unos, parece menos a otros. Y esto es lo que nos sucedió en Malaca. Que de tan lindo que debía ser, nuestra decepción fue igual de grande que las expectativas que llevábamos. Y no es que podamos decir que Malaca es una ciudad fea, porque no lo fue a nuestros ojos. Se trata de un lugar histórico, que alberga un buen número de templos y monumentos históricos, legado de portugueses, holandeses y británicos que pasaron por estas tierras y dejaron su huella en forma de rincones preciosos.

Tricycle MalacaSin embargo, la impresión que nos dio a nosotros fue de que se ha convertido en un lugar sumamente turístico, tanto, que se nos hizo difícil relajarnos y disfrutar de Malaca como un lugar especial y único. Un incesante río de lugareños y, sobretodo, de turistas, inundaban las calles de Chinatown y la tan recomendada avenida “Jonker Walk”, haciendo difícil el caminar sin ir pegado a lado y lado, delante y detrás, por hombros, cabezas, culos y espaldas de tal gentío. Comercios y tenderetes se amontonaban incesantes para venderte cualquier tipo de souvenir. Otro punto que llegó a horrorizarnos -provocándonos risas al principio y hastío al cabo de unos días-, fueron las decenas de carritos tipo tuk-tuks -en versión tuneada- que recorrían la ciudad. Estaban decorados con motivos infantiles -Doraemon, Hello Kitty, Frozen, Spiderman…-, acompañados de luces destelleantes y, lo mejor, un musicón que ni en las discotecas más hardcores admitirían poner. Por último, estaban los “barcos” que hacían recorridos arriba y abajo por el canal que cruza Malaca. Una especie de lancha enlatada (de verdad que parecía una lata de sardinas sin la parte de arriba y a tamaño XL), casi tan grande como la anchura del canal, que iba a toda velocidad con turistas que alegremente saludaban, mientras intentabas tomar una cerveza a orillas del río en lo que prometía ser una tarde tranquila.

Así que imaginad, una ciudad histórica, que a priori puede ser preciosa, donde casi no puedes caminar por la cantidad de gente que hay, donde debes vigilar de no ser atropellado por un tuk-tuk con luces fosforitas y música máquina, con un canal que, en vez de aportar tranquilidad, se presta a ser otro lugar prostituido por un turismo que viaja de manera exprés aguas arriba aguas abajo, y que en un día tienes recorrida y vista de cabo a rabo. 

Jonker WalkA favor de Malaca, podemos decir que sus gentes fueron muy agradables con nosotros, que descubrimos un karaoke nocturno (al final de Jonkers Walk) donde nos echamos unas buenas risas, que comimos muy bien, y que encontramos un bar a orillas del río (reggae on the river) donde la pareja que lo regenta es de las personas más encantadoras que nos hemos cruzado en todo el viaje y donde la cerveza costaba lo mismo que en el supermercado (7 ringgits, alrededor de 1,6€).

Así que, en nuestra opinión particular, no recomendaríamos dedicar más de un par de días a visitar Malaca. Y, sobretodo, intentaríamos evitar ir en fin de semana. Os dejamos algunas recomendaciones de qué ver en Malaca:

Saunt Paul's ChurchIglesia de Sant Paul: construida por el capitán portugués Duarte Coelho en 1521 y bautizada como capilla de Nuestra Señora de la Colina. El nombre actual llegó con la colonización holandesa dando nombre también a la colina sobre la que fue erigida. Hoy día solo quedan las ruinas de la iglesia.

Porta de Santiago: se trata de una de las ruinas con las que contaba el fuerte A Famosa, construido en 1511 por los colonos portugueses, dentro del cual había cinco iglesias, un hospital, un monasterio, un castillo y unos palacio. Está ubicada en la base de la colina de Sant Paul.

Iglesia St. Francis Xavier: iglesia de estilo gótico del 1849, construida por el sacerdote francés Farvé en honor al misionero español San Francis Xavier. Ubicada en la calle Jalan Laksamana.

Stadthuys: es un edificio histórico situado en la Plaza Roja, justo detrás del campanario rojo. Fue construido en 1650 como residencia del gobernador holandés y su séquito. Actualmente es un museo de historia y etnografía, y todo un icono en Malaca. Se puede visitar de lunes a viernes de 9h a 17h y fines de semana de 9h a 21h. La entrada cuesta 5 ringgits (alrededor de 1,10€).

Christ Church: se trata de la iglesia protestante más antigua de Malasia, y está ubicada justo al lado de Stadthuys. Se empezó a construir durante la colonización holandesa, en 1741, y se acabó doce años más tarde, en 1753. Aun pueden verse los bancos y ventanales originales y el estilo arquitectónico es colonial holandés.

Además, Malaca cuenta con puntos turísticos que visitar como el Museo Marítimo (delante del cual hay una réplica del galeón portugués Flor de la Mar, hundido frente a la costa de la ciudad), la torre Taming Sari (la primera y única torre giratoria en Malasia), la mezquita Kampung Kling (construida en 1728), o el templo Cheng Hoon Teng, de 1646.

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1 Comment

  • Reply Ana 11 abril, 2016 at 12:45

    Pues mira no iré a Malaca !!!

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