Oslob y el tiburón ballena

Atrás habíamos dejado Palawan para aterrizar en la siguiente isla: Cebú, donde la capital comparte el mismo nombre. Esta isla pertenece al conjunto de las Islas Visayas, que conforman lo que sería el centro geográfico de Filipinas.

A penas pasamos unas horas en la ciudad de Cebú, ya que tomamos la decisión de dirigirnos directamente a Oslob. Nos habían hablado de que en este lugar podríamos bañarnos con tiburones ballena y estábamos muy emocionados solo de pensar en ello. Cierto es que también nos habían comentado que en este lugar el baño con el tiburón ballena se hace en cautividad, en cambio, en otros sitios existe la opción de hacerlo a mar abierto (sin garantía de que se pueda ver el tiburón). Nos decantamos por lo que nos ofrecía más garantía de éxito (Oslob) aun sin saber qué encontraríamos…

Para llegar a Oslob cogimos un autobús desde el aeropuerto de Cebú hasta la estación del SM Central (nos costó 25 pesos por persona, 0,50 euros). Desde el SM Central tomamos un jeepney hasta la Estación Sur de autobuses de Cebú (nos costó 13 pesos por persona, 0,26 euros). Una vez allí, averiguamos que habían autobuses cada media hora entre Cebú y Oslob. A las 6 de la tarde empezábamos este trayecto que nos tomaría 4 horas (nos costó 143 pesos por persona, 2,86 euros, en autobús con aire acondicionado).

Al llegar ya había caído la noche y no teníamos dónde dormir. Habíamos leído sobre un par de sitios, así que con esa información y, la gran ayuda de la aplicación Maps Me, nos encaminamos a uno de ellos, Malonzo Pensión House. Tuvimos suerte y les quedaba una habitación. Era un poco cara, pero estábamos agotados y el lugar parecía muy apañado. Además, la gente que lo llevaba nos resultó encantadora. Así que pagamos los 1200 pesos que costaba (inicialmente nos pedían 1500 pesos, pero lo regateamos hasta 1200 por la habitación doble con baño privado, son 24 euros) y en seguida les preguntamos dónde cenar. Acabamos al lado de la carretera, en una de las tan típicas paraditas al aire libre donde cocinan brochetas de pollo, cerdo y ternera. Nos comimos un par de pechugas por cabeza acompañadas de unas cervezas bien frías. Con el estómago lleno y sabiendo dónde íbamos a dormir, la vida se veía de otra manera.

Desde el mismo alojamiento donde dormíamos apalabramos que el chico de recepción nos llevaría a la mañana siguiente hasta Tanawan, el lugar donde está la base para hacer el baño con el tiburón ballena. Esto hay que tenerlo en cuenta: no es en el mismo Oslob donde se hace la actividad, sino a 7 kilómetros al sur, en Tanawan (donde también existe la posibilidad de dormir).

A las 6 de la mañana ya estábamos en marcha (Javi y yo en moto con el chico del hotel como piloto; los 3 en la moto, sin casco, muy al estilo de Filipinas), pues nos habían recomendado hacerlo bien temprano para evitar aglomeraciones. Cuál fue nuestra sorpresa al llegar: gente arriba y abajo, un chico con un micro dando una charla de cómo proceder una vez en el agua y estando rodeados del tiburón ballena, unas cajeras cobrando los 1000 pesos por persona que cuesta el bañito (20 euros) y decenas de trabajadores poniendo orden entre la multitud. A penas eran las 6:15 de la mañana y aquello parecía el primer día de rebajas.

tiburon ballenaJavi y yo nos miramos entre emocionados y horrorizados. Nos hacía una ilusión tremenda ver y nadar con esos mamíferos que medían cerca de 12 metros, pero a la vez estábamos paralizados ante el show que veíamos. Ya habíamos llegado hasta allí, así que resolvimos lanzarnos a por ello.

Nos subimos a una de las barcas que nos acercó hasta un cordel que delimita una zona del mar. A lo largo de esa cuerda se iban situando todas las barcas, como formando un semicírculo. Luego, otros barqueros a lomos de unas barquitas iban navegando por el centro a la vez que lanzaban comida a… ¡los tiburones ballena! Cuando nos quisimos dar cuenta, ya nos habíamos desprendido de nuestro salvavidas y estábamos chapoteando con el gran animal frente a nosotros. ¡Alucinante! No atinábamos a respirar por el tuvo de snorkel de la emoción que teníamos encima. Eran enormes, y tenían una boca grandiosa. Cuando los veíamos acercarse los mirábamos, nos mirábamos -como diciendo: ¿has visto esto?; uauuuu…- y volvíamos a mirar bajo el agua intentando hacer una foto y guardar en nuestra retina aquel momento que nos parecía único. A penas nos separábamos de la barca ya que, aunque aseguran que no son peligrosos, daba una impresión tan respetable como para retroceder y salvaguardarte entre las cañas de bambú que llevan amarrados todos los barcos en Filipinas.

Nos permitieron estar 30 minutos en el agua. Transcurrido este tiempo, tuvimos que volver a la barca y regresar a la orilla.

Después de haber hecho este baño pudimos concluir que, aunque nos había alucinado bañarnos con tiburones ballena (es realmente de lo más increíble que hemos hecho nunca), lo que tienen montado en Tanawan es como un zoo en el mar. En teoría uno no debe acercarse a menos de 4 metros de los tiburones, sin embargo, los barqueros que van proporcionándoles comida los llevan prácticamente pegados a ellos en todo momento, y los van dirigiendo a su voluntad lanzándoles la comida aquí y allá para que sigan el recorrido que ellos quieren y, así, los turistas (nosotros), podamos saltar de la barca, verlos, hacernos unas fotos y volver a la superficie. Nos pareció que no respetaban al animal. Esto nos hizo sentir que habíamos contribuido a que sigan explotando de tal manera a los tiburones ballena y nos dejó un sabor un poco agridulce.

Si pudiésemos volver atrás y hubiésemos sabido de antemano todo lo que tienen montado en Oslob, nos lo pensaríamos dos veces. Ahora mismo recomendaríamos hacerlo en otro lugar donde los animales estén en total libertad. Aunque no podemos asegurarlo al cien por cien, parece que en Donsol (al sur de la isla de Luzón) existe la posibilidad de hacerlo de una manera más responsable para con el animal (aunque evidentemente, no te pueden asegurar que los vayas a ver).

No te pierdas nuestro vídeo de la experiencia completa con los tiburones ballena:

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1 Comment

  • Reply Bel 5 noviembre, 2017 at 19:26

    Me gusta mucho vuestro blog,

    no obstante no debemos de potenciar este sitio puesto que no hacen ningún bien al ecosistema y a esta maravilla de animales, dándoles de comer.

    Espero que la próxima ocasión podais verlos en total libertad, aunque eso suponga estar menos minutos con ellos, tardar horas y horas en encontrarlo y seguramente un coste de desplazamiento y búsqueda mucho mayor.

    El blog está muy bien, es muy útil y muy detallado, gracias por compartir tanta info. Seguid así!!

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