Phnom Penh

Tras 7 horas de autocar nocturno, llegamos a la capital de Camboya: Phnom Penh. Una lluvia mortecina nos daba la bienvenida a las 6 de la mañana, mientras la ciudad empezaba a despertarse. Anduvimos entre callejuelas en busca de nuestro hostel, pasando por un mercado en el que los pies se nos hundían en el barro.

Dedicamos tres días y dos noches a esta ciudad, durante los cuales vimos algunos de los puntos de mayor interés, nos informamos más sobre el genocidio sufrido bajo la dictadura de Pol Pot y los Jemeres Rojos, y paseamos a orillas del río Mekong.

Phnom Penh brilla en silencio, enseñando la cara más dura del país, con un asfalto que provoca que las personas más pobres vivan sobre él sin tener una tierra de donde sacar alimento alguno. La capital azota a los más desfavorecidos dándoles como único cobijo esquinas y parques donde pasar la vida, a la par que crece engrandeciendo sus anchas avenidas con tiendas internacionales y boulangeries legado de la colonización francesa.

En este marco descubrimos una ciudad llena de olores agrios y dulces, de contrastes entre coches despampanantes y niños que corretean sucios y desnudos, de lucha por recuperarse de una matanza que ocurrió hace poco más de 30 años, de esperanza por dar cabida a todo el mundo, de monjes que rodean los templos, y de una vida nocturna que vibra entre bares, restaurantes y clubs.

Para visitar Phnom Penh os recomendamos dos maneras de hacerlo: a pie y/o en tuk-tuk. Hay zonas que son fácilmente alcanzables dando un paseo, además de ser una buena forma de descubrir la ciudad, ya que te permite cambiar de rumbo cuando quieras, adentrarte en calles y rincones curiosos, observar la vida diaria… Nosotros optamos por hacerlo prácticamente todo andando. Para recorridos de más larga distancia, como llegar hasta el Russian Market (aquí nosotros llegamos caminando, tardamos una hora y media aproximadamente) o al campo de exterminio Choeung Ek, es más aconsejable coger un tuk-tuk. Si no dispones de mucho tiempo, también puedes contratar un tuk-tuk que te haga un recorrido por la ciudad, parando en los sitios más emblemáticos.

Pasar unos días en Phnom Penh nos hizo ver una Camboya desde otro prisma, diferente al que teníamos solo habiendo visitado Siem Reap y los Templos de Angkor. A pesar de ser la capital, la encontramos mucho menos turística que Siem Reap y nos ofreció más posibilidades de conocer de cerca la vida de sus habitantes. Recomendaríamos una visita de un par o tres de días.

¿Qué ver en Phnom Penh?

Royal Palance Phnom PenhRoyal Palace: Es uno de los edificios más emblemáticos, que seguramente veas simplemente paseando por la ciudad, ya que se encuentra frente el paseo del río Mekong. Es de arquitectura Jemer y es la actual residencia de la familia real. Nosotros decidimos visitarlo y nos encontramos que muchas zonas están cerradas al público, solo pudimos ver los jardines, los templos por fuera y el interior de uno de ellos. Por este motivo nos decepcionó un poco la visita.

La entrada cuesta 25.000 rupias (5,6 euros). El horario es de 8 a 11 de la mañana y de 2 a 5 de la tarde. Algo a tener en cuenta es que se debe vestir con las rodillas y hombros cubiertos. De hecho, no permiten que te cubras los hombros o las piernas con un pañuelo, como en la mayoría de los templos de Asia, aquí son realmente estrictos.

Wat Phnom: Se trata de un templo budista ubicado sobre un pequeño monte rodeado de jardines. Abre de 7 de la mañana a 6,30 de la tarde. La entrada cuesta 1 dólar, aunque vimos a muchos locales entrar al parque sin pagar, así que nosotros “allá donde fueres, haz lo que vieres”, como si fuéramos camboyanos.

Pasear a orillas del rio Mekong: Una buena manera de disfrutar de la ciudad es pasear junto al río, algo que hicimos tanto de día como de noche. A un lado, decenas de bares y restaurantes muestran manjares de cocina local e internacional, copas de diseño y terrazas en la azotea de los hoteles que atraen, mayoritariamente, a extranjeros. Al otro, los locales juegan a fútbol, venden comida callejera y charlan animadamente en grupos.

monumento de la independencia Phnom PenhMonumento de la Independencia: Construido en 1958, se encuentra en la rotonda más grande de Phnom Penh. Es el símbolo que conmemora la independencia de Camboya frente a Francia en 1953.

Nosotros no fuimos, pero quizá os interese visitar el Museo Nacional de Camboya: Ubicado al lado del Royal Palace, se levantan cuatro edificios de terracota rojiza, donde ver vestigios de la cultura jemer y el legado angkoriano y pre-angkoriano. La entrada cuesta 5 dólares y abre de 8 de la mañana a 5 de la tarde.

Si te gustan los mercados y mercadillos, te recomendamos que no te pierdas estos:

Russian Market Phnom PenhRussian Market: Es uno de los mercados más grandes de la capital, donde uno encuentra de todo: souvenirs, ropa de segunda mano, música, películas, telas… Además de fruta, verdura, carne… a buen precio. Dentro del mercado se puede comer, es rico, económico y muy auténtico, una buena elección para ver cómo discurre la vida local. Abre de 6 de la mañana a 5 de la tarde. Está un poco alejado del centro, pero vale la pena visitarlo.

Psar O Russei: Este mercado parece un pulpo que extiende sus tentáculos hacia todos lados, ofreciendo cientos de puestecitos que parecen sobreponerse unos a otros. Tiene un eje central de techos altos, ornamentos en hierro forjado y dedicado a la venta de joyas. Abre de 6,30 de la mañana a 5,30 de la tarde.

La dictadura de Pol Pot y los Jemeres Rojos

Además de pasearnos por la capital entre monumentos y mercadillos, dedicamos horas y conversaciones a descubrir más sobre la dictadura que vivió Camboya entre 1975 y 1979, algo que nos impactó mucho. En 1975, Pol Pot lideró el movimiento de los Jemeres Rojos, bajo el pretexto de convertir a Camboya en un país comunista, igualitario para todo el mundo y libre de clases sociales. Su andanza empezó por evacuar y destruir las ciudades, alegando que la revolución debía comenzar en las zonas agrarias, siendo los campesinos el motor de esa lucha y obligándoles a unirse a la causa de los jemeres rojos. La consecuencia de ello fue la devastación de ciS-21 Phnom Penhudades, cerrando escuelas, universidades, templos… A ello se sumó la matanza de intelectuales, burgueses y muchos ciudadanos de Camboya. La revolución fue tiñéndose de sangre, pues no se limitaron a detener, torturar, extorsionar y matar a sus “enemigos”, sino que acabaron matando a sus propios militantes, incluyendo a líderes a los que consideraban “traidores” al régimen. Los Jemeres Rojos usaron la Prisión de Seguridad S-21, para torturar hasta que los prisioneros confesaban crímenes que ni siquiera habían cometido, simplemente para librarse de tal dolor y sufrimiento, aunque al final todos eran asesinados de forma cruel. Nos contaron, incluso, que cuando mataban a una persona, acababan también con la vida de todos sus familiares, con tal de prevenir cualquier venganza contra el régimen por parte de algún ser querido.

Leímos y escuchamos historias aterradoras, de algunos de los supervivientes y de testimonios que se han recuperado de los fallecidos. Nos impactó lo que hicieron con muchas mujeres, obligándolas a casarse con hombres que no conocían, a acostarse con ellos y a engendrar hijos que pertenecían al régimen. La doctrina, decían, empezaba con las nuevas generaciones.

El país vivió este genocidio durante 4 años, en los cuales acabaron con una cuarta parte de la población de Camboya. Entre 1975 y 1979, 1,7 millones de personas fueron asesinadas.

Para conocer la historia del genocidio camboyano, te recomendamos que visites dos lugares:

S-21 Phnom PenhTuol Sleng Museum, también conocido como S-21: Tuol Svay Prey era un colegio hasta que, en 1975, la dictadura de Pol Pot y los Jemeres Rojos lo convirtieron en una prisión (S-21), donde detuvieron y torturaron a miles de personas. Se pueden visitar los tres edificios que fueron utilizados como prisión, con celdas de tortura, pequeños espacios de encierro, además de ver las fotografías que tomaban a los prisioneros, las condiciones en que los tenían, los cadáveres de algunos de ellos, paneles con los testimonios que se han recuperado y el trabajo que se está haciendo actualmente para dar a conocer al mundo lo que sucedió. Cuentan que en este lugar mataban a más de 100 personas al día. Esta prisión se ha convertido en un museo que atestigua la masacre que se produjo. La entrada cuesta 3 dólares y abre de 7 de la mañana a 5,30 de la tarde. A nuestro parecer es una visita que merece mucho la pena.

Campo de exterminio de Choeung Ek: Ubicado a unos 15 kilómetros a las afueras de Phnom Penh, fue utilizado para asesinar a muchos de los prisioneros y posteriormente enterrarlos. Hoy día se levanta un memorial en recuerdo a las víctimas. La entrada cuesta 5 dólares, y abren de 7,30 de la mañana a 5,30 de la tarde.

Dónde Dormir

SLA Boutique Hostel: es de los mejores hostels en los que hemos estado durante nuestro viaje, tiene todo lo necesario para estar a gusto: ubicación céntrica, buena cama, aire acondicionado, muy limpio, buen WIFI (solo en espacios comunes) y sobretodo, muy buen ambiente de mochileros, por 7 euros por persona y noche en habitaciones de 6 personas. Por la mañana hay café y té gratis.

Dónde comer

Angkor India: restaurante hindú frente al paseo del río Mekong. La comida es deliciosa, te invitan a un aperitivo (papadum) y el personal es muy amable.

Russian Market: dentro del mercado hay puestecitos con comida local por 2 euros el plato.

Blue Pumpkin: para un buen helado, esta cadena de heladerías es la mejor opción. Nosotros no nos pudimos resistir, y la verdad es que están realmente deliciosos.

 

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4 Comments

  • Reply Ana 1 agosto, 2016 at 13:12

    Impresionante la historia de Camboya. Decepción

  • Reply Ana 1 agosto, 2016 at 13:18

    ” con un asfalto que provoca que las personas más pobres vivan sobre él sin tener una tierra de donde sacar alimento alguno”
    Que dura la realidad! Después sabemos de quien vive haciéndose rico en ese país, sin ser de él pero a costa de ellos.

  • Reply Jose 10 noviembre, 2016 at 16:10

    Dices que muchas zonas están cerradas al publico, eso es todo el tiempo o solo por determinadas fechas?

    • Reply darlavueltaalmundo 11 noviembre, 2016 at 01:57

      Hola Jose,
      Muchas gracias por escribirnos. Por lo que sabemos, se trata de todo el tiempo, en el Royal Palace de Phnom Penh hay zonas (las que más valen la pena) a las que no se puede acceder.

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