Siquijor

Uno de los destinos que más ilusión nos hacía de la zona de las Visayas era Siquijor. De nuevo, las recomendaciones de nuestra amiga Mònica y de otros viajeros, nos llevaron hasta esta pequeña isla rodeada de historias de brujas y hechiceros.

siquijorPara llegar hasta Siquijor cogimos un ferry desde Dumaguete (al sur de la isla de Negros). Los horarios que encontrábamos en internet eran un poco confusos y los locales vacilaban bastante cuando les preguntábamos por ello. Así que lo mejor fue acercarnos al puerto el mismo día que queríamos irnos. Partimos a las 12 del mediodía. Nos costó 130 pesos, 2,60 euros (más los 15 pesos de tasas para salir del puerto) y se demoró una hora y cuarto en llegar, con GL Shipping Lines. Hay otros horarios: 8,30h, 9,30h, 10:30h, 12h; 12:50h, 14h, 15:30h, 17h, dependiendo de la compañía y del barco con el que viajes. Los sábados los horarios son más limitados, ya que la compañía GL Shipping Lines no opera ese día de la semana.

Al llegar a Siquijor cogimos un triciclo que nos llevó hasta la zona de San Juan, donde se concentra la mayoría de alojamientos. Puesto que no llevábamos reserva previa, pensamos que era una buena opción acercarnos hasta allí y buscar a pie entre uno y otro. A lo que el triciclo se refiere os dejamos una recomendación: a la llegada os intentarán convencer de que el trayecto desde Siquijor a San Juan cuesta 250 pesos (5 euros), incluso os enseñarán un papel alegando que es la tarifa oficial y se darán la razón unos con otros. Sin embargo, lo de la tarifa vuelve a ser “oficial”, porque es simplemente un acuerdo al que han llegado los conductores de triciclo para cobrar más al turista. Con un poco de experiencia al hombro y habiendo leído blogs de otros viajeros, nos alejamos unos metros y conseguimos el transporte por 60 pesos (1,20 euros).

Tras un poco de investigación por la zona de San Juan, conseguimos una habitación doble en Inn the Shadow, una casa de huéspedes que había abierto sus puertas hacía una semana. La familia que la regentaba nos pareció entrañable y nuestra estancia allí fue muy agradable. Tiene acceso directo a la playa, alquilan motos por 350 pesos al día (7 euros) y disponen de diferentes tipos de habitaciones. La nuestra era la más básica, regateamos hasta conseguirla por 400 pesos la noche los dos (8 euros). Eso sí, al ser nuevo, aun no disponía de wifi y durante unas horas al día no había agua. A pesar de ello, nos adecuamos muy bien, ya que el tema de la escasez de electricidad o agua suele ser muy común en Filipinas, al menos en alojamientos de presupuesto bajo y en los coletazos de la temporada seca (hacia abril y mayo). 

san isidro labrador churchA través de Max, el co-propietario de nuestro alojamiento, descubrimos muchas cosas sobre Siquijor. Lo primero, que la isla abarca 337 km2 y tiene 80 mil habitantes, siendo seis los pueblos importantes: Siquijor, San Juan, Lazi, Santa Maria, Enrique Villanueva y Larena. Nos habló de la importancia de la religión cristiana en Filipinas, de lo creyentes que llegan a ser y de todas las iglesias que íbamos a encontrar en la isla, siendo la de San Isidro Labrador y su monasterio (ubicados en Lazi) la más importante de Siquijor, y la segunda más grande del sureste asiático (la primera está también en Filipinas, concretamente en Taal, Batangas). Max había sido profesor de historia durante 40 años y, posteriormente, revisor de educación alrededor de todas las escuelas de la isla. En la época de sus abuelos, nos contaba, se estudiaba español en el colegio, pero los nuevos tiempos hicieron desaparecer la materia y, por tanto, el uso de la lengua en las calles. Aún así, nos hizo una larga lista de todas las palabras en español que aún conservan y usan, legado de la invasión española en el siglo XVI y su permanencia en el país durante 333 años.

Sedientos de más información, le pedimos que nos explicara algo de las leyendas que rodean Siquijor. Habían sido muchas las historias que habíamos leído acerca de la “magia” de la isla, de sus brujas y hechiceros. Esto ha mantenido a muchos filipinos creyentes y supersticiosos alejados de Siquijor, lo que reduce el turismo nacional a muy pocos valientes. Max nos corroboraba que aun quedan brujos y brujas en la isla, a los que llaman “Mananambal”. Según nos contó, se trata de una especie de sanadores que, a través de sus “poderes” convocando a santos (ya os hemos dicho que son muy creyentes), consiguen curar a las personas que los visitan. No nos quiso dar mucha información sobre la magia negra de la que habíamos leído, no sabemos si por desconocimiento o porque es entrar en terreno delicado. Después de su explicación, nos quedó más clara la existencia de dichos personajes en la isla, aunque no aumentó nuestras ganas de acudir a alguno de ellos y pagar por sus servicios. Algunos cobran un monto elevado (unos 1500 pesos, son 30 euros). Otros, según nos dijo Max, esperan que les des lo que consideres adecuado después de la sesión. Quizá deberíamos habernos aventurado por vivir la experiencia, pero ninguno de los dos tuvimos el feeling de acudir a un “sanador” que podía curar alguna de nuestras maluras a través del poder que le concedía dios y sus santos.

playas siquijorLos días en Siquijor los pasamos arriba y abajo con la moto de alquiler. Visitamos algunas de las playas más recomendadas: Salagdoong beach, que queda al este de la isla, muy cerca de María. Entrar nos costó 25 pesos por persona, más 20 pesos adicionales por la moto. Hay un restaurante, además de mesas de picnic y un par de trampolines de 8 y 10 metros de altura. Solo Javi fue el valiente del equipo y se atrevió a dar unos cuantos saltos. Otra playa bonita y bien larga es la de San Juan. Nosotros no pudimos bañarnos ya que la marea estaba muy baja los días que estuvimos en Siquijor. Eso sí, desde esta playa vimos unas puestas de sol increíbles. Entre las poblaciones de Lazi y María, justo en la puntita más sureste de la isla, queda la playa Kagusuan, un remanso de paz muy poco concurrido. Solo encontramos unos cuantos pescadores y una familia filipina.

           secret beach siquijor Kagusuan beach siquijor

Al norte de la isla, justo detrás de un alojamiento que se llama Kiwi Resort, encontramos otra playa muy tranquila y bastante bonita. Dicho esto, os contamos que nuestra playa preferida en toda la isla fue una que no sale en guías ni mapas. La descubrimos gracias a Olivier y su novia Flor, los franceses que habíamos conocido en Apo Island, con quienes compartimos algunas veladas en Siquijor. Esta playa “secreta”, queda entre las poblaciones de Siquijor y San Juan. No tiene nombre, así que os dejamos un mapa para llegar. Veréis que hay unos carteles donde avisan que se trata de una propiedad privada, sin embargo, no hay nadie que te impida el paso. Nosotros estuvimos allí en tres ocasiones, y solo nos cruzamos con alguna familia local.

           kiwi beach resort Kagusuan beach

Además de las playas, Siquijor cuenta con varias cascadas escondidas en el interior de la isla. La que más nos gustó fue “Cambugahay Falls”, al norte de Lazi. Es gratuito entrar, solo cobran 10 pesos por el parking de la moto (20 céntimos). Nos lo pasamos realmente bien saltando con la liana y nadando en sus oasis de agua turquesa. A pesar de que estaba bastante concurrido por locales y extranjeros, todo el mundo parecía estar de buen humor y, la interacción entre unos y otros era constante, ayudándonos a saltar con la liana, riéndonos de quienes tenían pánico a saltar, tomando fotos unos con otros… Respiramos muy buen ambiente, y esto hizo que fuese uno de nuestros lugares favoritos de la isla. La otra cascada que visitamos fue “Lugnason Falls”, pero en esta no tuvimos suerte, pues estaba completamente seca. Uno chicos que rondaban por allí nos contaron que no había agua debido a que estábamos al final de la estación seca, y a que la poca que bajaba por el río estaba desviada hacia granjas donde era imprescindible para animales y cosecha. 

sunset in Baha BarAventurarnos por el interior de la isla fue lo que más nos gustó, conduciendo entre carreteras asfaltadas y otras de piedras, palmeras altas y campos de cultivo, vacas pastando y gallinas cacareando todo el día, lugareños que nos ofrecían frutas cuando parábamos a tomar una fotografía, hombres que sacaban agua de pozos a mano y pueblecitos que parecían ajenos a cualquier atisbo de civilización. Encontramos en Siquijor que la vida transcurría tranquila, calurosa, humilde y amable. Nos sentimos muy acogidos y nos costó decirle adiós tras la semana que pasamos.

Algunos de los lugares donde comimos y cenamos que más nos gustaron:

Joel’s Lechon Manok (en Siquijor): comida local muy económica (comíamos por 160 pesos los dos, unos 3,20 euros).

Larena Trical: Cafetería/restaurante completamente nueva, justo delante del Joel’s Manok. Os recomendamos el café. Es el expresso más rico y económico que hemos tomado en todo Filipinas. Lo acompañan con un trocito de brownie (40 pesos, 0,80 euros). Nunca comimos allí, pero todo tenía buena pinta. Los platos costaban entre 150 y 300 pesos, entre 3 y 6 euros.

Baha Bar (en San Juan): bar de madera muy bonito (más estilo occidental). Ideal para la puesta de sol. Las bebidas tienen un precio medio (cerveza 45 pesos, 0,90 euros; café 65 pesos, 1,30 euros), la comida es más cara. Vale la pena visitarlo.

Dalahikan Grill Masters: en la carretera de San Juan, se trata de un puestecito de parrillas al aire libre. Te cocinan pollo, cerdo y ternera al momento. Muy rico y económico.

Mercados locales: para comprar frutas y verduras lo mejor es ir a los mercados de alguna de las ciudades.

Fiesta: en el Czar’s place (delante del Baha Bar en San Juan) se monta fiesta grande los viernes por la noche. Empieza a las 9:30 y acaba a las 2 de la madrugada. Si no, siempre os quedarán las decenas de karaokes que hay por toda la isla, donde los lugareños cantan a cualquier hora. Adoran el karaoke.

Y una alerta: Hay un hostel muy recomendado en Lonely Planet, el JJ’s. Han tenido muchos problemas con varios clientes. Nosotros entre ellos. A pesar de que no pudimos alojarnos allí porque no tenían disponibilidad (era nuestra primera opción al llegar a San Juan), fuimos varias veces a cenar, desayunar, tomar cervezas. Siempre nos trataron bastante mal, cosa que nunca entendimos. El último día quisimos hablar con el dueño para preguntarle cuál era el motivo de que nos trataran tan despectivamente. Nos encontramos con un señor australiano que decía ser el “big boss” y que antes de que acabásemos la pregunta, nos empezó a gritar y a amenazar, seguido de empujones. El hombre se encendió descomunalmente y perdió los papeles. Nunca en la vida nos había pasado algo así, y temimos que nos hiciera algo. Más tarde, hablando con nuestros caseros con el susto aún en el cuerpo, nos contaron que todo el pueblo está enemistado con ese hombre, y que muchos otros viajeros han tenido problemas graves con él. Nos informamos un poco, y realmente leímos críticas en Tripadvisor que ponían los pelos de punta. Nosotros desaconsejamos totalmente que os alojéis en este lugar, por evitar problemas innecesarios.

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2 Comments

  • Reply Ana 20 mayo, 2016 at 16:54

    Como me gustaria adentrarme en esas aguas. Ufff.

  • Reply Antonio Bravo 21 junio, 2016 at 10:15

    Bueno, pues acabo de terminarme vuestro viaje por Filipinas, me ha parecido estar allí porque todo lo que leía ya me lo habíais contado y ha sido agradable recordar esos días.
    Espero con ansia el de Camboya y por supuesto el de Laos.
    Nos vemos chicos!!!!

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