Vientiane

Diez horas de traqueteo nos trasladaron desde Pakse hasta Vientiane. Un largo recorrido en el que dormimos, como pudimos, en las literas dobles de un autocar de dudosa confianza. Habíamos comprado los billetes más baratos que encontramos para este trayecto (170.000 kips por persona, unos 18 euros).

Eran las seis de la mañana cuando llegamos, con una fina lluvia cayéndonos encima mientras las botas se nos hundían en el barro al bajar del autocar. Además, descubrimos que el agua había calado hasta dejar empapado el equipaje de todos los pasajeros, por supuesto, nuestras mochilas incluidas. Ese día aprendimos a llevar siempre la funda puesta.

Nos apresuramos en buscar la manera de llegar hasta el centro de la ciudad, ya que como venía siendo habitual, los autocares de media y larga distancia solían dejarnos a las afueras (entre 5 y 10 kilómetros de media). Nos parecía curiosa esa manera de proceder, era como si tuviesen un acuerdo con taxistas y conductores de tuk-tuk de dejar a los viajeros lejos de las ciudades, para verse con la necesidad de usar, sí o sí, un transporte adicional para llegar hasta el destino. Una buena opción que nosotros usamos en aquella ocasión, y en muchas otras, fue compartir tuk-tuk con otros viajeros, así aunábamos fuerzas para negociar y resultaba más económico.

Pasamos tres días y dos noches en Vientiane y, para nuestra sorpresa, nos pareció mucho más agradable de lo que esperábamos. Habíamos llegado con una expectativa baja, quizá porque lo que habíamos oído sobre la capital de Laos era algo así como “no tiene nada especial” o “tiene poco que ofrecer”. Cierto es que no nos pareció la frenética Bangkok o a la histórica Phnom Penh, tampoco la ancestral Hanoi, la mítica Kuala Lumpur o la lujosa Singapur. Sin embargo, los días en allí fueron muy agradables, sintiéndonos como si estuviésemos en un pueblo grande, con gente local tranquila y amable. Los pocos extranjeros con los que nos cruzamos, más parecían vivir allí permanentemente que estar de paso. Lo que nos hizo sentir que el turismo de masas no había llegado hasta este lugar.

paseo del mekong VientianeLas jornadas transcurrieron con largas caminatas para visitar la ciudad y tardes que alargábamos hasta caer la noche en el paseo del Mekong, donde nos encantaba ver cómo los lugareños se reunían para bailar al aire libre, correr, charlar, pasear por el mercado nocturno o cenar en los tenderetes. 

Para ver lo más interesante de Vientiane lo hicimos a pie. Algunos puntos de interés quedaban a varios kilómetros del centro, por lo que si no se quiere caminar mucho, una buena alternativa es alquilar una bicicleta o tomar un autobús. El tuk-tuk es la opción más cómoda y rápida (también la más cara), en caso de disponer de poco tiempo.

Qué visitar en Vientiane

  1. Estupa Pha That Luang: Esta gran estupa dorada es el monumento más importante del país y símbolo nacional. Junto a ella quedan Wat Thatluang Neua y Wat That Luang Tai, de arquitectura clásica laosiana. Pha That Luang queda a 5 kilómetros del centro. Nosotros fuimos y regresamos andando, aprovechando para ver otras cosas por el camino como…
  2. PatuxaiPatuxai: Este arco de triunfo es la puerta de la victoria de Vientiane, de influencia francesa. Lo más gracioso es que los propios laosianos dicen que es un monumento “muy feo”. Palabras textuales de los autóctonos con quienes hablamos
  3. Templo Haw Pha Kaeo: es uno de los templos más bonitos de la ciudad, rodeado de jardines
  4. Templo Wat Sisaket: es el templo más antiguo de Vientiane, que sobrevivió a la invasión del reino de Siam
  5. Templo Wat Si Muang: es el eje central de la ciudad, desde donde empezó a expandirse y a crecer la capital
  6. Parque Chao Anouvong: junto al río Mekong, muy agradable para pasear al atardecer
  7. Palacio Presidencial de Vientiane: erigido en la avenida principal, es un edificio de estilo Beaux Arts
  8. estupa vientianeEstupa That Dam: es la estupa negra, color adquirido tras el robo de las placas de oro que la cubrían
  9. Mercado nocturno: a lo largo del paseo del Mekong, este mercadillo está abierto cada día a partir de las 5 de la tarde. Es el punto de encuentro de ciudadanos y extranjeros de todas las edades, que pasean y compran hasta bien entrada la noche
  10. Nam Phou: esta plaza con una fuente central se anima al caer la noche, rodeada de bares, restaurantes y música en directo
  11. COPE: este local pertenece a una ONG que se dedica a ayudar a los damnificados por los bombardeos de la guerra de Vietnam
  12. Buddha Park (o como lo llaman los locales, Xiengkuane o Wat Xieng Khouan): Nosotros no llegamos a visitarlo porque quedaba a 25 kilómetros de la ciudad y no nos dio tiempo. Nos contaron que este parque alberga más de 200 esculturas budistas e hinduistas, entre las que destacan el Buda reclinado y la torre de la Calabaza. Abre cada día de 8h a 17h y la entrada cuesta 5.000 kips (0,50 euros).

Dónde dormir

Los precios en la capital son un poco más elevados que en el resto del país. Aún así, resultan asequibles para mochileros. Hay varios hostels con habitaciones compartidas desde 50.000 kips por persona (unos 5,5 euros). Y también hoteles con habitaciones dobles desde 100.000 kips para dos (unos 11 euros). En nuestro caso escogimos un hotel cerca del centro:

  • Souphaphone Guest House: bastante bien situado, una habitación doble con aire acondicionado y baño dentro nos costó 120.000 kips por noche (13 euros por los dos), con té y café gratuitos disponibles las 24 horas. Nos gustó mucho y sin duda repetiríamos

Dónde comer

  • Joma Bakery Café: cafetería de encuentro habitual entre los foráneos que viven en Vientiane. Los bagels están francamente buenos (recomendamos el de salmón o el de pollo con mostaza); el café no es el mejor
  • Lao Kitchen: Un bonito restaurante de cocina local con mesas fuera. El clásico arroz frito con pollo era de lo más económico y muy bueno. Destacaríamos las sopas, que estaban deliciosas
  • Nazim Restaurant Indian Halal Food: restaurante hindú al que fuimos a cenar dos noches. Precio correcto y de buena calidad. En la entrada tienen un tenderete donde comprar los tradicionales rotti (dulces y salados) para llevar, y muy económicos.
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1 Comment

  • Reply Helena. 19 octubre, 2016 at 07:20

    Como siempre nos trasladáis al país con vuestras explicaciones!!

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